Cuando primer año respondió a las postales de sexto
Terminada la producción de las series de postales que cruzan las novelas Presagio de carnaval de Liliana Bodoc y Anchoa de Kawamichi con las categorías de frontera, reconocimiento y humanidad trabajadas a partir de Butler, cada grupo de sexto no solo tenía que producir tres tarjetas que funcionaran como conjunto, sino también imaginar una forma concreta de invitar a otros/as . En este caso, a estudiantes de primer año, a intervenir esas imágenes, a dejar su propia marca sobre ellas. Esa invitación se hizo jornada, y nueve grupos pusieron en juego nueve maneras distintas de abrir sus postales al público.
Nueve propuestas para una misma pregunta
Lo primero que llama la atención al recorrer las nueve modalidades es que, aun partiendo de la misma consigna, cada grupo resolvió de un modo distinto el problema de cómo generar una respuesta genuina en estudiantes de primer año.
Tarjetas para intervenir o completar. Miranda Cabri, Catalina Sebero y Serena Vallejos armaron postales en blanco con el epígrafe "Nadie debería sentirse...", para que el público las completara con lo que sentía. Juanita Chaparro, Hilario González y Serena De Caso propusieron algo cercano pero sumaron una caja: además de escribir una palabra o frase al ver cada tarjeta, quien quisiera podía depositar allí, de forma anónima, una historia o experiencia personal.
Preguntas al azar. Melissa Aranda, Josefina Montoya y Catalina Troilo dieron vuelta tarjetas con insultos escritos y pidieron a cada participante elegir una al azar, contar una experiencia ligada a esa palabra y pensar qué se podría hacer para cambiar esa situación (registraron todo en audio). Esteban Preysegger y Sofía Díaz usaron una dinámica parecida, con preguntas sobre la vulnerabilidad guardadas en una caja. Juan Manuel Loos, Zaira Bayala y Melina Galván, por su parte, pidieron directamente a los estudiantes de primero que compartieran insultos o prejuicios que hubieran escuchado alguna vez.
Juegos interactivos. Thiago Levonchuk, Thiago García, Leandro Proia y Matías Schenck armaron un rosco interactivo con palabras ligadas a las vidas duelables y no duelables y a las novelas trabajadas en clase. Agustín Bender y Agustina Larretape propusieron "espalda con espalda": un participante debía hacer adivinar a otro —sentado de espaldas y sin ver la palabra— pistas relacionadas con términos como ausencia, extranjero, duelo, vacío emocional, envidia o soledad.
Dispositivos visuales con registro por color. Coronel Joaquín, Armendano Junior y Ferraiuelo Eliseo colocaron un sobre debajo de cada imagen, con papelitos de un color distinto para cada tarjeta, e invitaron a cada participante a escribir lo que esa imagen le generaba. Calderón Bautista, Maggiolo Bautista y Carranza Nahuel usaron la silueta de un cuerpo —cabeza, corazón, manos, pies— donde cada parte llevaba una pregunta filosófica distinta para responder por escrito.
Lo que dejaron ver las respuestas
Leídas en conjunto, las nueve devoluciones no cuentan nueve experiencias sueltas: dibujan un mismo patrón desde ángulos distintos.
Casi todos los grupos encontraron las mismas palabras en boca del público: soledad, ausencia, tristeza, exclusión, discriminación. También, aparece con fuerza el rechazo del otro por su cuerpo, su sexualidad o su origen.
Se repite la idea de que el anonimato y la ausencia de juicio habilitaron respuestas más sinceras. No tener que dar el nombre permitió que el público compartiera situaciones personales, desde peleas con amigos hasta problemas familiares, que probablemente no habría contado de otra manera.
Compartimos algunos audios en los que estudiantes de primer año expresan sus vivencias respectos palabras que suelen escuchar en el cotidiano



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